Aprendemos a leer el tiempo: el primer taller de Aules Sostenibles, para 1.º de ESO
Cuatro sesiones de 30 minutos, fichas en PDF para el alumnado, un dosier con el guion minuto a minuto para el docente y un cuestionario de diez preguntas que solo se responde con clics. Explicamos qué hay dentro del primer taller de Aules Sostenibles y cómo se convierte en puntos para el grupo.
Hasta ahora, Aules Sostenibles hacía una sola cosa: ayudar a los grupos a cuidar su aula. Pero una app que solo mide hábitos corre el riesgo de quedarse en eso. Queríamos un lugar donde el alumnado también aprendiera algo sobre el entorno que lo rodea, con material que el profesorado pudiera usar sin prepararlo desde cero.
Por eso la app tiene ahora un menú nuevo, Talleres, y el primero se llama «Aprendemos a leer el tiempo». Es para 1.º de ESO y son cuatro sesiones de 30 minutos.
Qué hay dentro
Cada taller tiene tres piezas.
Las fichas del alumnado. Un PDF de siete páginas con portada, las cuatro sesiones ilustradas, una gráfica de temperatura, un mapa de isobaras y líneas para escribir. No lleva soluciones: es para trabajar en clase, con lápiz.
El dosier del docente. Un PDF de nueve páginas que solo ve el profesorado. Explica cómo funciona el taller, trae el guion de cada sesión minuto a minuto e incluye las mismas fichas con las soluciones marcadas en verde. Si alguien se incorpora a mitad de semana, no hace falta explicarle nada: lo tiene todo escrito.
El cuestionario en la app. Diez preguntas para el alumnado, y todas se responden solo con clics: elegir una opción, elegir una imagen u ordenar pasos. No hace falta escribir nada. Las preguntas salen en orden aleatorio, de modo que dos alumnos sentados juntos no ven la misma secuencia.
Los temas del taller
El taller recorre cuatro ideas, de la más cotidiana a la más práctica: la temperatura y la sensación térmica (por qué con viento hace más frío de lo que marca el termómetro), el anticiclón y la borrasca (qué son las isobaras y qué mide un barómetro), la lluvia y la probabilidad (qué significa de verdad «40 % de probabilidad de lluvia») y los avisos de Meteocat (qué significa un aviso amarillo, naranja o rojo y qué hacer en el aula cuando hace calor extremo).
El cuestionario lo recoge con tres tipos de pregunta, todos de clic: elegir una opción, elegir entre imágenes (por ejemplo, la ropa adecuada para un día de 33 °C, o qué aparato mide la presión del aire) y ordenar pasos, como los del ciclo del agua: evaporación, condensación, precipitación y escorrentía.
También hay una pregunta muy práctica que conecta con el proyecto: cuándo hay que regar la planta si hace mucho calor.
Cómo se convierte en puntos
Hacer el taller no es solo aprender, también suma para el grupo. La regla es sencilla y la decidió el centro este octubre:
- Cada alumno tiene un solo intento. La respuesta y los puntos se guardan con un identificador fijo, y las reglas de la base de datos no dejan sobrescribirlos.
- Cada alumno que termina el cuestionario suma para el grupo según sus aciertos, repartidos entre todos los alumnos del grupo.
- Un grupo puede ganar hasta 100 puntos por taller. Esa cifra es el porcentaje medio de aciertos multiplicado por el porcentaje de alumnado que lo ha hecho.
Eso significa que no basta con que algunos lo hagan muy bien: hace falta que lo haga todo el mundo, y bien. Un grupo con la mitad del alumnado y todo acertado obtiene 50. El mismo grupo, con todos y la mitad de aciertos, también.
Lo que ve el profesorado
Debajo de cada taller, el profesorado ve una tabla con, para cada grupo, cuántos alumnos lo han hecho sobre el total, el porcentaje medio de aciertos y los puntos que lleva el grupo. La tabla es por grupo, no por alumno: sirve para saber cómo va cada grupo y cuánto falta, no para hacer un ranking individual.
Qué no resuelve
Es un solo taller, para un solo curso. Ahora mismo hay uno, de 1.º de ESO. Los demás niveles no tienen y no queremos hacer ninguna promesa de calendario.
No sustituye a la ciencia del aula. Es una introducción a leer la información del tiempo. Un docente que ya hace meteorología puede usarlo como complemento, no como sustituto.
El cuestionario solo mide lo que se puede responder con un clic. Por eso no hay ninguna pregunta abierta. Lo que hay que escribir se trabaja en las fichas de papel.
Los puntos dependen de la participación. La app divide entre todo el alumnado del grupo y no solo entre los que lo hacen: un grupo en el que lo hace poca gente puntúa poco, aunque todos acierten.
Para empezar
Los dos PDF y el cuestionario están dentro de Aules Sostenibles, en el menú Talleres, para cualquier centro que ya la utilice. Si todavía no es vuestro caso, pedid el alta.
Y si queréis que el resultado de los puntos se vea en el vestíbulo, Kiosko puede mostrarlo en la pantalla de la entrada.